Mostrando entradas con la etiqueta enfermeria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermeria. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2012

La disfagia... ¿sinónimo de desnutrición?

     La disfagia se define por la "presencia de dificultad para tragar o deglutir alimentos sólidos, aunque en ocasiones, también se puede manifestar con alimentos líquidos". Este término no hay que confundirlo con odinofagia, que es la presencia de dolor al deglutir. 

     Actualmente, los profesionales de salud, disponemos de suficientes herramientas para establecer un correcto estado nutricional al paciente, pero no esto no siempre ha sido así. Durante los últimos 50 años, el mundo de la atención nutricional y del tratamiento de este tipo de pacientes ha mejorado notablemente, con la creación de distintos abordajes terapéuticos, así como tipos de nutrición, enteral (a través de la vía digestiva) o parenteral.



 La disfagia, a parte de suponer un factor de riesgo para la desnutrición del paciente, en este caso, de edad avanzada, puede provocar complicaciones, algunas tan graves y frecuentes como la BRONCOASPIRACIÓN (paso del alimento a la vía aérea), dónde la actuación del personal de enfermería y facultativos médicos debe ser rápida y eficaz, ya que en pocos minutos se puede producir el fallecimiento del paciente.



     Como llevamos citando durante todo el blog, la valoración del profesional de enfermería tanto al ingreso como durante la estancia en la institución que sea ES PRIMORDIAL, además de ser una patología con una alta presencia en las personas de edad avanzada, que llega incluso al 78%. Los síntomas que pueden presentar son, entre otros:

  • Dificultad para iniciar la deglución
  • Dificultad para manipular los alimentos sólidos y líquidos en la boca
  • Regurgitación hacia la nariz
  • Tos
  • Cambios en la calidad del habla.
     


     
     El tratamiento que mejores resultados ofrece a nuestros pacientes, es el tratamiento multidisciplinar, por ello, deberemos de tratar la patología desde puntos de vista de enfermería, nutrición, médico,..., pero los objetivos que se debería de plantear y llegar a un consenso deben ser:
  1. Conseguir un buen estado nutricional
  2. Disminuir la broncoaspiración con dieta oral
  3. Disminuir otras complicaciones asociadas
  4. Valorar suplementos
  5. Valorar otras vías de alimentación, en el caso en que la alimentación por vía oral esté contraindicada.
     ¿Qué medidas como profesionales de enfermería podemos adoptar para conseguir nuestros objetivos en pacientes con disfagia?
  • Evitar elementos de distracción durante la alimentación
  • Postura erguida, con ligera flexión anterior del cuello
  • Realizar una adecuada limpieza bucal pre y post-ingesta
  • Iniciar con cantidades pequeñas. Oler y probar ya que la alimentación debe estar adaptada a los gustos del paciente
  • Dar el tiempo suficiente y no reprimir la tos
  • Seleccionar los alimentos con texturas, consistencias, sabor y temperaturas adecuadas.
  • Instruir a familiares y cuidadores.


ANEXOS: Debido a que la disfagia es un problema muy frecuente en pacientes ancianos que se encuentran sobre todo en residencias, o bien al cargo de cuidadores, os facilito estas dos guías elaboradas por Nestlé Healthcare para profesionales sanitarios. Espero que os sean de utilidad.



BIBLIOGRAFÍA:
  1. Vilarasau C, Monseny R, Durán P, García EM, Elío P, Herrera V, et al.  Área temática: Enfermería/Dietética. Nutr. Hosp.  [revista en la Internet] 2010 [consutado el 16 de Marzo de 2012]. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112010000800001&lng=es.
  2. María P, Cuesta FM. Nutrición en el anciano hospitalizado. Rev Esp Geriatr Gerontol [revista en Internet] 2006 [consultado 16 de Marzo de 2012]. 41 (6): 340-56. Disponible en:  http://www.elsevier.es/es/revistas/revista-espa%C3%B1ola-geriatria-gerontologia-124/nutricion-anciano-hospitalizado-13095999-revisiones-2006
  3. Barroso J. Disfagia orofaríngea y broncoaspiración. Rev Esp Geriatr Gerontol [revista en Internet] 2009 [consultado 17 de Marzo de 2012]. 44 (2): 22-8. Disponible en:  http://www.elsevier.es/es/revistas/revista-espa%C3%B1ola-geriatria-gerontologia-124/disfagia-orofaringea-broncoaspiracion-13148322-revisiones-2009
  4. Abajo C, García S, Calabozo B, Ausín L, Casado J, Catalá MA. Protocolo de valoración, seguimiento y actuación nutricional en un centro residencial para personas mayores. Nutr Hosp [revista en Internet] 2008 [consultado 18 de Marzo de 2012]. 23 (2): 100-4. Disponible en:  http://www.nutricionhospitalaria.com/pdf/4011.pdf
  5. Tratado de Geriatría para residentes [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología [acceso 17 de Marzo de 2012]. De Jiménez C, Corregidor AI, Gutiérrez C. Disfagia. Disponible en: http://www.segg.es/download.asp?file=/tratadogeriatria/PDF/S35-05%2053_III.pdf

viernes, 16 de marzo de 2012

La hipertensión arterial y la educación sanitaria...

     La hipertensión arterial se define como "un aumento de la presión arterial sistólica (PAS) mayor a 140 mm Hg, y una presión arterial diastólica mayor o igual a 90 mm Hg". Actualmente, el aumento de la presión arterial en la población geriátrica es uno de los principales motivos de consulta en los centros sanitarios, y como veremos, la figura del profesional de enfermería es esencial para realizar tareas de educación para la salud en este tipo de pacientes, para evitar sobretodo, aumentar el consumo de medicamentos; siempre y cuando no sean necesarios para el tratamiento de la patología

     La hipertensión arterial, hoy en día, goza de un importante índice de prevalencia, situándose en cifras en torno al 70 por ciento en España, otra importante razón más para que nuestras intervenciones enfermeras sean lo más eficientes, efectivas y tempranas posibles.


     Se ha observado la necesidad de implementar estrategias sanitarias con enfoque multidisciplinario que permitan desarrollar acciones educativas de alcance comunitario. Por ello, es fundamental el abordaje del paciente desde una PERSPECTIVA BIOPSICOSOCIAL, dónde el pilar de "educación no es para tratamiento, sino como tratamiento" (Gafas, 2010).

     La hipertensión conlleva una doble vertiente, es decir, es una patología en su base, así como un factor de riesgo importante de patología cardiovascular. De ahí, la importancia de las acciones educativas que debemos desempeñar los profesionales de enfermería para evitar; por un lado que comiencen un tratamiento farmacológico, y si lo llevan ya pautado, aumentar la eficacia del mismo con otras medidas no farmacológicas que se detallan más abajo.

     Ya que la prescripción de medicamentos la realiza el facultativo médico, el profesional de enfermería a parte de centrarse en que el paciente cumpla el regimen terapeutico y solucionar cualquier incidencia, debe establecer un  plan de intervenciones para educar al paciente en su patología y sus cuidados.

     Algunas de las acciones educativas que llevaremos a cabo con el paciente geriátrico  hipertenso serán:
  • Pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad
  • Ejercicio físico:
    • Al menos durante 30 minutos
    • Adaptado a las posibilidades de cada paciente.
  • Consumo de menos de 2 g/día de sal
  • Cese del hábito tabáquico
  • Consumo moderado ó nulo de alcohol.
  • Tener en cuenta: sus habilidades y actitudes, nivel cultural, conocimientos sobre su enfermedad, e intentar establecer una relación entre la patología hipertensiva con su vida cotidiana.
¡¡¡OBJETIVO PRINCIPAL DE NUESTRAS ACCIONES ENFERMERAS!!!:


                                   CONDUCTAS INSANAS
CONDUCTAS GENERADORAS DE SALUD

BIBLIOGRAFÍA:
  1. Cordero A, Facila L, alonso A, Mezón P. Novedades en hipertensión arterial y diabetes de 2010. Rev Esp Cardiol [revista en Internet] 2011 [acceso 14 de Marzo de 2011]. 64 (1): 20-9. Disponible:  http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&pident_articulo=13190543&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=25&ty=116&accion=L&origen=elsevier&web=www.revespcardiol.org&lan=es&fichero=25v64nSupl.1a13190543pdf001.pdf
  2. García J, Gil B. ¿Debemos tratar la hipertensión arterial en el muy anciano? Rev Clín Esp [revista en Internet] 2008 [acceso 14 de Marzo de 2011]. 208 (10): 481-2. Disponible en:  http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/65/65v208n10a13128671pdf001.pdf
  3. Tratado de Geriatría para residentes [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología [acceso 14 de Marzo de 2012]. De Soto ME, Gili P, Abellán P. Factores de riesgo cardiovascular: hipertensión arterial y dislipemias. Disponible en: http://www.segg.es/download.asp?file=/tratadogeriatria/PDF/S35-05%2029_III.pdf
  4. Gafas C. Tratamiento biopsicosocial del adulto mayor hipertenso en la comunidad desde la perspectiva de enfermería. Rev Cubana Enfermer [revista en Internet] 2010 [acceso 15 de Marzo de 2012]. 26 (3): [5]. Disponible en:  http://bvs.sld.cu/revistas/enf/vol26_3_10/enf03310.htm
  5. Armario P, Banegas J, Campo C, De la Sierra A, Gorostidi M, Hernández R. Guía Española de hipertensión arterial 2005 [monografía en Internet]. Madrid: Sociedad Española de Hipertensión - Liga Española para la lucha contra la hipertensión arterial; 2005 [acceso 16 de Marzo de 2012]. Disponible en:  http://www.seh-lelha.org/pdf/guia05_2.pdf

miércoles, 29 de febrero de 2012

Delirium VS Demencia...

     “Delirium y demencia son síndromes neurocognitivos de alta prevalencia en el anciano, y en las personas mayores, ambos cuadros coinciden  con frecuencia en el mismo paciente y comparten aspectos clínicos” (Martín, 2008)

     El delirium es un síndrome clínico caracterizado por la alteración de la consciencia y la atención, afectación de las funciones cognitivas, de presentación aguda y curso fluctuante y  generalmente va acompañado de etiología médica o tóxica. Sin embargo, la demencia se caracteriza por un deterioro más o menos global de las distintas funciones cognitivas. 

     "El delirium se presenta en muchas ocasiones en pacientes hospitalizados, y supone una gran inversión en recursos, y si no se trata de forma correcta, puede llegar hasta ocasionar la muerte. Se asocia con trastornos orgánicos cerebrales" (González, 2003). El delirium posee distintos factores de riesgo entre los que se encuentran:
        1. Ser mayor de 70 años
        2. Pluripatología
        3. Deterioro cognitivo previo
        4. Antecedentes de delirium
        5. Antecedentes de toxicomanía
        6. Polifarmacia
        7. Inmovilidad prolongada.
     


     Como se ha citado anteriormente, ambos síndromes se dan con mucha frecuencia en el mismo paciente al mismo tiempo, y como profesionales sanitarios debemos de intentar saber discernir entre episodios de delirium y demencia, aunque en el anciano, podrían darse episodios de delirium en una demencia, pero no viceversa.

     
   Según la clasificación de la DSM-IV, se puede establecer los siguientes criterios diagnósticos:
  • Delirium en personas ancianas:
    • Debe existir una alteración de la consciencia, así como en el nivel de atención y alerta
    • Presencia de cambios en las funciones cognitivas
    • Presencia de cambios perceptivos (alucinaciones)
    • Cuadro agudo
    • Fluctuación durante el día
  • Demencia en personas ancianas:
    • Presencia de múltiples déficits cognitivos:
      • Al menos, siempre debe incluir la afectación de la memoria y otro déficit
    • Evolución crónica y progresiva
    • Actividad social o laboral mermada por los déficits
     Actualmente, no existe evidencia científica suficiente que nos haga discernir claramente en el campo de la geriatría y gerontología, de la distinción de ambos síndromes neurocognitivos, por tanto, se debe de profundizar más en estudios de investigación patogénicos, epidemiológicos y clínicos, con el fin de que nuestros diagnósticos de enfermería, así como los cuidados a pautar sean los correctos ante este tipo de patologías, y así poder satisfacer correctamente las necesidades de nuestros pacientes, y no dejarlos solos ante unas perspectivas de vida que no son reales, por tanto, la función de apoyo del profesional de enfermería es esencial tanto con el paciente, como con los cuidadores principales, y como nexo de unión entre el equipo multidisciplinar y el entorno del paciente.

BIBLIOGRAFIA

viernes, 24 de febrero de 2012

El dolor...

     El dolor es uno de los síntomas con mayor índice de aparición en las pacientes geriátricos, y es un aspecto, que la mayoría de los profesionales sanitarios hacemos caso omiso. El dolor se define como "Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma, y si persiste, sin remedio disponible para alterar su causa o manifestaciones, una enfermedad por si misma" (Ibarra, 2006).


     Los pacientes geriátricos son personas que disponen de una pluripatología, y de una polimedicación que en muchos casos difumina estos síntomas tan subjetivos como puede ser el dolor, que en la gran mayoría de los casos, es un dolor crónico, con una duración de más de 6 meses, de aparición lenta e insidiosa y que no responde bien a los distintos tratamientos.


     Aunque los profesionales sanitarios no hagamos "mucho caso" al dolor que refieren, quisiera manifestar la importancia que nos inculcan sobre el diagnóstico y el tratamiento del dolor por parte de los profesionales de enfermería, ya que somos los profesionales que generamos y proporcionamos cuidados, y por tanto, el dolor no se alivia con una pastilla prescrita, sino que debemos de intentar potenciar los efectos tanto de terapéuticas farmacológicas como no farmacológicas.




     Desde el primer momento que el paciente nos manifiesta su disconfort porque tiene dolor, el profesional de enfermería debe de:
  •  Saber que el dolor afecta a la perspectiva tridimensional del paciente
  • El dolor es una experiencia desagradable, y junto con la subjetividad del paciente, hace que sea un síntomas difícil de valorar.
  • Se deben de valorar: inicio, percepción del dolor, la respuesta, el umbral propio, si existe algún estímulo desencadenante, tolerancia, cantidad, duración, localización, intensidad
  • Utilización de escalas de valoración:
  • Proporcionar actividades para disminuir el dolor: relajación, terapias, aplicación de frío/calor, apoyo emocional.
BIBLIOGRAFIA: